Vuelven las noches de radio
Vuelve la voz de Bariloche a la radio y ahora para el mundo...
No sé tú... pero yo la quiero pasar bien
¿me acompañás?
Viernes 12 de Marzo de 2010
Vuelve la voz de Bariloche a la radio y ahora para el mundo...
No sé tú... pero yo la quiero pasar bien
¿me acompañás?
Domingo 14 de Febrero de 2010
Día de los enamorados
por Marcelo Javier Paillalef
El día del romanticismo llega una vez más y cada vez con mayor fuerza. Hace unos días leía un artículo de Victoria Osteen que se refería al asunto, en cuanto a que debiera ser más acostumbrado el uso de la frase "Te amo", en nuestras relaciones familiares.
El tiempo siempre parece enemigo de la pasión, pero en realidad no nos damos cuenta que no es el tiempo el enemigo, sino nosotros mismos cuando desperdiciamos esas cotidianas ocasiones en que podemos hacer salir esas emociones que se arrinconan en el sótano de nuestras almas.
Si hay algo que erosiona profundamente al amor es nuestra tendencia a mirar siempre ese lado vacío del vaso medio lleno. Somos siempre demasiado exigentes para los íntimos y mucho más complacientes con los demás. Es la regla y lo tomamos como normal; siempre los seres amados están lejos de llegar a la medida que nos conforma, y por eso es más fácil encontrar reproches que palabras de cariño. Entonces, fechas como éstas, son ocasiones especiales en que haremos la diferencia del año. Diremos "Te amo" con un ramo de rosas, o una caja de chocolates. Habrá una salida junto al ser que nos enamoró, una cena íntima, un momento especial.
Momento como estos serán los que hagan grandes diferencias y más allá de lo previsibles, son esos tesoros que harán que las tormentas del resto de la vida se hagan más llevaderas. Quedarán memorias difíciles de borrar de momentos que hacen suspirar un día lejano en que te pones a revisar los archivos de tu vida.
El amor es un templo,
el amor es la máxima ley...
~ One, U2
Pero cada uno tiene la chance de elegir cuántos días de los enamorados quiere vivir por año, así como puede vivirse la realidad de la Navidad en su verdadera dimensión en cada momento en que recordemos que Dios es con nosotros. Y aunque la dosis de significado que le pueda dar una fecha como esta al calendario de una pareja sea muy importante tenemos que acostumbrarnos a valernos de los momentos menos oportunos para darle valor a nuestras relaciones.
Por eso es que si estás acostumbrado solo a ir con la corriente y regalar rosas cuando el sistema te lo impone, date la chance de experimentar lo que es sorprender en el momento menos imaginado con un ramo de rosas. Puedes tomar un día cualquiera para llamar a la radio y dedicar una canción para tu amor; también vale salir de la rutina y tomar al menos un día al año para salir a cenar afuera. Y si llevas de casado más años que los que recuerdas, no pienses que no pudieras darle a tu historia de amor un premio como el citado antes.
No tengo la intención de ser aguafiestas hoy y decirte que no hagas lo que todos van a hacer en cuanto al día de los enamorados, pero mira más allá y haz que este año tenga tantos días de "San Valentín" como los que tú quieras.
Cuando consideras el privilegio de compartir la vida con otro ser y lo valoras en su justa medida, te das cuenta que al año le faltarían días para celebrar al amor.
Lunes 8 de Febrero de 2010
Empezar la semana con una buena motivación es sin duda algo bueno. El domingo solemos pasar juntos en familia los mediodías, a diferencia del resto de la semana.
Cuando llegué a la casa materna estaba finalizando una película que habían visto y que es de esas películas que colecciona mi hermano menor.
Sencillamente vi en el final un concierto donde un dúo interpretaba la canción que suena en este video. Me gusta mucho ver conciertos, porque me identifico, y me gustaría tener dentro de un tiempo el sueño cumplido de estar ante una multitud como la del final de la película para hacer esa música que llevo a cuestas desde la adolescencia, y que se ha vuelto versos de poemas, y canciones que nadie todavía escucha.

Me tomé el tiempo de sentarme a ver la película pues Leticia me aseguró que me iba a tocar. Si bien ver un concierto en vivo mueve ya algo en mí, la historia de la película realmente me dejó mucho más que las ganas de estar ante la multitud un día.
La historia de la película tiene que ver con la música, con la pobreza y con la miseria humana. Es la historia del dúo brasileño de Zezé di Camargo & Luciano, dos hermanos que al escucharlos cantar, tal vez uno los tome como una alternativa más entre tantas. Podrías decir: "Está piola la música".
Pero el peso detrás de la música la llevan los sucesos que atravesó esta familia de pobres trabajadores y fértil descendencia, en la que un padre es capaz de soñar más allá de los límites de la cordura para ver realizados a sus hijos.
Siempre detrás de los sueños habrán obstáculos de los más variados y distintos en nivel de dificultad por atravesar, pero aquí, más allá de la gran tristeza que deja el precio que debió pagar la familia, resulta asombrosa la firme voluntad de un padre que cree como nadie en esos niños.
No es muy común que se dé la misma situación en todas las familias; muchas veces los sueños tienen que vencer el rigor del descrédito familiar, pero en un sentido mucho más amplio, es en realidad una muy buena analogía de lo que sucede con cada uno de nosotros.
Una película realmente recomendable, y que deja el siempre pregonado mensaje de que los imposibles son alcanzados por aquellos que no se dejan vencer fácilmente por los obstáculos de la carrera.

¿Cuál es el sueño en el que te gustaría que Papá te apoye incondicionalmente?
Sábado 6 de Febrero de 2010
Luego de soñar el último sueño de mi descanso, me desperté con una canción que en realidad poca relación tenía con el tema de los sueños, pero comenzó mi día con un pensamiento, y fue tal vez ese pensamiento el que me llevó a recordar la música que termina dándole a este escrito la base.
Una de las cosas interesantes es que el estribillo está escrito en primera persona, aunque comienza como un diálogo: "¿Y quién te dijo que no tengo miedo?". Y el compositor argentino de románticas baladas como "Algo de mí en tu corazón", siempre se escapa del amor para hablar de las luchas de todos. Para el tiempo de componer la canción en la que está como letra el título de esta nota, también escribió el tema principal de una de las series éxitos de la televisión argentina,Campeones de la vida.
Ayer es historia. Mañana es un misterio. ¿Y hoy? Hoy es un regalo. Por eso lo llamamos presente
~ Babatunde Olatunji
El escritor puede hacer una gran diferencia con sus ideas el día que se levanta motivado, y puede surgir una canción que sabrá llegar mejor con el mensaje, si es que lo acompaña una buena melodía. Y así como ayer trabajaba en esa nueva sección que tendrá este sitio, que es de citas y frases célebres , pensaba que un escritor o pensador inspira con sus ideas a otros que alguna vez citan sus palabras.
Pero también se levantan muchos que no escribirán, y amanecerán tantas personas en el mundo escuchando una canción que sea tal vez la energía de ese día, que a veces, en medio de circunstancias difíciles que atravesamos, hace que pienses en un mañana mejor, la esperanza de que la lucha valdrá la pena.
Hago lo que puedo; puedo un poco más.
Vivo, lucho, sueño y vuelo cada día más
cada día más.
Y es demasiado probable que te hayas despertado hoy para luchar, como el león que correrá tras la gacela para satisfacer su hambre; y la gacela que correrá para no terminar siendo el almuerzo de un carnívoro. Y en medio de esa aventura, tal vez no tan decisiva como la de la gacela, puedes hacer que tu carrera sea más grata; la actitud que tomes tiene el poder de cambiar dramáticamente la situación, y tal vez sea un pequeñísimo paso el que necesites dar que haga una gran diferencia mañana.
Y si en cambio eres de aquellos que asegura que hoy no se siente identificado con las palabras porque no ve una lucha en el horizonte de este día, sería bueno que considere que tarde o temprano la vida lo encontrará en un combate, y la preparación de hoy resulta decisivo para ese encuentro.
Hoy puedo ser mejor; algo tiene que cambiar porque el día mismo no es igual a los que quedan en la historia. Hay alguien con quien conversar o discutir. Alguien a quien enseñarle o de quien aprender. Algo para recordar, o algo que hacer para que mañana se recuerde que hoy amanecimos para vivir, para luchar, para soñar y para volar.
Jueves 4 de Febrero de 2010

Una familia espacial
En el Tarot la Luna simboliza lo imposible, la incertidumbre y lo inestable. Desde el momento en que los maridos de estas mujeres llegaron a esta singular roca que acompaña la Tierra hace más de 4.000 mil millones de años, Janet, Jean y Pat supieron que aquel objetivo se había convertido en algo posible. Sin embargo, había en ellas un sentimiento compartido de incertidumbre, desazón y mucha, mucha angustia. Sus rostros trascendieron en la opinión pública cuando las cámaras de todo el mundo se apostaron sobre sus jardines. Si bien el FBI impidió terminantemente que las mujeres hablaran con la prensa, ellas no soportaron el encierro y, casi como una descarga, salieron a hacer declaraciones. "Para Neil la vida y la muerte son palabras sin importancia", explicó una vez Janet Armstrong, quien se casó con el astronauta el 28 de enero de 1956 en Illinois, y tuvieron dos hijos: Mark y Ricky. Hacia 1962, Armstrong, que había volado en 78 misiones de combate durante la Guerra de Corea, formó parte del segundo grupo de 9 hombres convocados por la NASA para viajar a la Luna. Si bien Janet confiaba en que su matrimonio no correría ningún riesgo, también sabía que era un aventurero del espacio de quien "se podía esperar cualquier cosa", incluso ir a la Luna. "Es difícil entender el ánimo de la señora Armstrong. Ella siempre anda sonriente e impecable, aunque su marido esté tirándose en paracaídas o aterrizando en la Luna", declaraba por esos días una vecina de la casa de los Armstrong. Un día antes del lanzamiento de la nave, Janet aseguró: "Hay un ciento por ciento posibilidades de que salgan bien las cosas. No me preocupa tanto el viaje sino la fama que ha adquirido mi marido afecte la vida de mis hijos". Parecía mentira para Janet que su esposo cambiara tan de golpe sus costumbres habituales; de ir a comprar diarios por la mañana, o volver por la tarde de la NASA para retirar a sus hijos del colegio, a subirse a un cohete y comandar la misión espacial más importante de la historia del hombre, nada más y nada menos, a 384.000 kilómetros de casa.
A Patricia Finnegan, la mujer de Michael Collins, lo que más le afectó fue tener que mudarse de urgencia. "Creo que a Mike no se le ocurrió que este viaje iba a cambiar su vida (...) Apenas supe que él sería uno de los tres astronautas de la Apolo 11, me vi enseguida volando hacia Houston, con instrucciones suyas de buscar un terreno cerca del centro espacial, conseguir un arquitecto e iniciar la edificación de una casa para nosotros", sostuvo esta mujer quien conoció a su marido en 1955, en la Base Aérea del Ejército Norteamericano, en Francia. Pat se encontraba de viaje por Europa, donde se instaló a trabajar en el club de oficiales de la base norteamericana, organizando tareas recreativas. "Había clases de piano y de baile para los niños, y reuniones para las esposas. La pasábamos muy bien", recordó una vez Pat, quien años más tarde se graduó como licenciada en Letras. Pat y Michael se casaron en Boston y tuvieron 3 hijos: Catalina, Ana y Mike, quien en 1969 le decía a su madre que soñaba con ser astronauta, como su papá. Para Pat las cosas no fueron fáciles. Ella misma confesó que durante los días que su marido estuo en el espacio, necesitaba 30 minutos diarios para encerrarse y apartarse de todo y de todos. "A veces rezaba, otras simplemente lloraba", recordó tiempo después. La mujer de Michael Collins aseguraba constantemente que su familia era de lo más normal. "Tenemos tres hijos hermosos, un perro y un conejo. Una familia normal... Sólo que papá es astronauta y ahora se va a la Luna", decía.
Fue la madre de Jean Ann Archer quien conoció primero a Edwin "Buzz" Aldrin en una fiesta y lo encontró como un buen candidato para su hija. "Mi mamá lo invitó a comer a su casa. No me sentí incómoda por esa situación además, él se estaba yendo de viaje a Corea, y estaba con otra chica", afirmaba Jean quien, un año después, sufrió la muerte de dos de sus hermanos en un accidente aéreo. En el entorno familiar, todos se asombraron de la decisión de Jean de enamorarse (si acaso esto se decide) y casarse con Aldrin. "¿Después de lo que te pasó, te vas a casar con un aviador?", le preguntaban. Jean y Edwin se casaron en 1954 y tuvieron tres hijos: Michael, Janice y Andrew. Jean se recibió como licenciada en artes dramáticas (antes había sido actriz). Aldrin, mientras tanto, llegó a oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos con una gran cantidad de horas promedio de vuelo en naves de propulsión. Luego de una primera misión espacial efectuada en 1961, Aldrin sabía que era uno de los candidatos de los vuelos Apolo. "Alguno me tocaría. Yo trabajaba sólo por eso", aseguraba él. "Yo sabía que Buzz estaba preparando una tesis para acoplamiento en el espacio, pero no presté atención a eso. Un día, de repetente, vino y me dijo que estaba en condiciones de ir a la Luna. Me quedé helada", contó Jean en una entrevista que concedió junto con su marido, en noviembre de 1970. Aldrin sostuvo en esa oportunidad que siempre tuvo intenciones de llevar una vida lo más normal posible pese a su profesión de astronauta. "Con Jean somos totalmente distintos: yo soy más científico, razono con cifras; mi mujer es más sensible y posee un temperamento más artístico. Sin embargo, creo que nos complementamos muy bien. Jean, además, me perdona mi vicio a lo peligroso".
Todavía no termina... hasta la otra!
Martes 2 de Febrero de 2010
Es conocido mi hábito por la lectura al punto que ni siquiera las revistas de mi hermana se salvan de mi curiosidad en busca de extraer algo valioso, aún cuando sea una revista femenina en la que descubro lo que a ellas les gusta, las cosas que les importan, y en definitiva, lo que nos hace tan distintos, cuando somos en realidad la misma especie que vive la guerra hasta en el amor.
Me gustó tanto la nota de la revista Para Ti del 24 de julio de 2009, que se la tomé prestada a mi hermana porque quería plasmar lo que encontré allí.

El domingo 20 de julio de 1969, a las 20 horas, 17 minutos, 43 segundos (hora Greenwich), Armstrong dio aquel "gran salto para la Humanidad" que lo convirtió en el primer hombre en pisar el satélite terrestre. Desde todas partes del mundo, millones de personas seguían atentas por televisión las imágenes de los dos astronautas caminando sobre la superficie lunar. Y entre aquella inmensa platea mundial de gente absorta e impresionada, hubo tres mujeres -compañeras, esposas, amantes, madres- que palpitaron con atención y dramatismo únicos aquel viaje que sus maridos emprendieron hace más de 40 años. Sin recibir condecoración alguna ellas, Patricia Finnegan de Collins, Janet Shearon de Armstrong y Jean Ann Archer de Aldrin -primero desde las sombras y luego sí expuestas ante toda la prensa mundial- soportaron estoicamente las 195 horas, 18 minutos, 35 segundos que duró la totalidad de esta gran misión.
Mi marido está en la Luna
El vehículo de lanzamiento Saturno V despegó de su plataforma en Cabo Kennedy, Florida, el 16 de julio de 1969. Cuatro días más tarde, el módulo de mando, bautizado como Columbia, rodeó la Luna. "Es un lugar de aspecto desolado, extraño y diferente", fueron las primeras palabras de los astronautas al ver la superficie lunar. "Se puede andar perfectamente", informó Armstrong, con calma y frialdad, mientras daba sus primeros pasos en el "Mar de la Tranquilidad". Para ese entonces, en la base de Houston, cientos de técnicos que seguían la misión, prendían sus primeros habanos y festejaban entre abrazos.
Mientras tanto, las mujeres de estos tres astronautas lloraban de felicidad frente al televisor, en sus casas en Nassau Bay, uno de los barrios de Texas donde la NASA construyó las casas provisionales para la mayoría de las familias de los astronautas y técnicos abocados al viaje lunar. Los astronautas izaron una bandera, y colocaron una placa conmemorativa. "Si bien lo viví con miedo, sentí mucho orgullo que mi marido sea quien estaba allí arriba, dando ese mensaje", declaraba por entonces la mujer de Armstrong. "¡Ese es mi marido y está caminando en la Luna!", exclamó Janet.
2 horas, 31 minutos fue el tiempo que Armstrong y Aldrin estuvieron fuera del módulo lunar Eagle, supervisados por Collins desde el módulo de mando de la nave Columbia (cada dos horas daba una vuelta a la órbita de la Luna). La actividad fuera del vehículo espacial consistió, entre otras cosas, en tomar fotografías, descubrir el carácter de luz solar y el aspecto de las rocas. Esta última tarea, a su regreso a la Tierra los astronautas afirmaron que la hicieron también por pedido expreso de sus mujeres... Un día antes de su regreso, cuando se les preguntó a las tres mujeres qué esperaban del viaje de sus maridos, además de sus deseos de que vuelvan inmediato, coincidieron: "¡Queremos que nos traigan algún souvenir!".
Continúa en la próxima...
Dedicado de todo corazón para Daniela, la mujer que me sorprende siempre regalándome la Luna, cuando ni siquiera suelo darme cuenta que está allí.
Y cuando sí la veo, es en vos en quien pienso hermosa mujer del Plata.
Jueves 21 de Enero de 2010
La soledad es tal vez la mejor escuela del amor, y por una cuestión egoísta, es para la mayoría el peor de los miedos que existen. La soledad nunca debiera resultarnos intimidante, a no ser que nos asustemos de nosotros mismos, con lo cual tendremos que poner el enfoque en analizarnos para conocer nuestras propias motivaciones, antes de caminar en la avenida del amor. 
¿Cómo es posible que una persona afirme amar a otra de manera incondicional en un momento dado, y cuando resulta imposible la continuidad, se dé vueltas para vivir un nuevo amor así como así? Pienso que no es una buena forma de comportarse para con aquel que llega a ocupar un lugar solo por no asumirse la soledad.
El amor es la ciencia más desconocida del ser humano porque muchas veces se disfraza al egoísmo de amor, y entonces personas que no están dispuestas a dar, ni entregar nada, hablan la frase mágica y pintan algunos corazones para simular pertenecer al mundo de los corazones románticos.
Por eso es que la soledad tiene su gran beneficio porque es el arte de sumergirse en la propia personalidad, para desarrollarla y cultivar una sana concepción para el tiempo del amor.
En el ámbito cristiano ha sido muy común tomar como referencia al libro de Cantar de los Cantares, para las épocas románticas, y resulta que allí escondida entre las frases de amor hay un conjuro al que los que tienen tanta prisa romántica por miedo a la soledad, difícilmente presten atención:
Yo os conjuro, oh doncellas (señoritas) de Jerusalén, por los corzos y por las ciervas del campo, que no despertéis ni hagáis velar al amor, hasta que quiera (Cnt. 2:7)
El corazón humano es por lo general torpe y se dirige ciegamente hacia lugares áridos, en los que surgen las grietas propias que dejan huella en nuestras vidas por no saber esperar a que el amor quiera.
¿Cuántos están dispuestos a esperar hasta que el amor quiera? ¿Valdrá la pena sacrificar el deseo de estar acompañado hasta que llegue la compañía ideal?
Estoy seguro que es mejor la espera que caer víctima de otra alma egoísta que busque sencillamente un reemplazo a sus fracasos pasados, o que solo esté huyendo de la tierra solitaria.
Miércoles 20 de Enero de 2010
¿Qué será que tenemos que nos lleva al amor?

Llegas y me lees porque sientes o sentiste algo y yo pensaba en un poema que no salió porque me pareció obsoleto y tal vez reiterativo, o será que ya no siento
y me pierdo al querer poner los versos ordenados y sentidos.
Miles de millones de almas que vagan por recónditos lugares buscando amor, y entre tantos hay quienes se encuentran sumergidos en la red, navegando de portal en portal, pensando que en algún sitio pueda estar la mágica persona y solemos idealizar a quienes andan en las mismas, sin medir las consecuencias, perdidos en ese deseo de ser amados por alguien tan desconocido como las múltiples facetas de los que crean una cuenta para hacerse ver en el mundo.
Algunos han salido triunfantes de entre los que se conocieron en la red, otros han vivido decepciones y hasta quienes advierten al resto de que no se fíen de este medio, predicando frialdad y fantasías en los personajes escondidos tras la red.
Pensar en coincidir es la lotería en el proceso al que te arriesgas, pero puede que tal vez encuentres a alguien confiable y entonces empiezas a sentir algo que de a poco vas exteriorizando.
¿Cómo saber que no eres la presa de una farsa?
No te ilusiones torpemente, y ante todo toma recaudos. Conocer a las personas del entorno real de tu enamorad@ es una clave. Relaciónate con los conocidos de su vida y trata de contactar a más personas de las que puedan ser cómplices de un juego.
Si buscas algo serio, date tiempo. Nadie a las prisas hace bien las cosas. Y cuando surjan las sospechas, fíjate bien antes de continuar.
En el mundo virtual solemos fingir ser mejores de lo que en verdad somos, y tratamos de proyectar una imagen que no es la real en base a las fantasías propias.
¿Qué bueno estaría el poner todo ese empeño en ser mejores realmente en la realidad, no?
Más allá de que es posible encontrarse con alguien que sea apropiad@ para vos en este medio, ten cuidado con tus sentimientos, porque tal vez al darle tu confianza y amor a quien no vale la pena, después por desconfianza pierdas de darle a quien sí lo vale.
La mejor opción para establecer una seria relación, es la de forjar primero una buena amistad.
Si alguien no es capaz de saber ser tu amig@ por la prisa de enamorarte, entonces una vez logrado su cometido, estarás con alguien a quien le valiste más como objeto de compañía que como amor.
